cómo mover un secreto. Decía solo que el contenido anterior había sido retirado por orden familiar tres semanas después de la muerte de Isabella, y que la fotografía había sido depositada después, como si alguien quisiera dejarnos el rostro y robarnos la prueba.
Dante apoyó la frente en el metal frío.
—Lorenzo llegó antes. Hace tres años. Nos dejó el cebo.
—Nos dejó su cara —dije—. Eso también es una prueba. Una persona no es un cebo.
Él guardó la fotografía junto a la antigua, las dos Olivias y la Elena que yo todavía no había abrazado. Cuando salimos a la calle, el teléfono de Rosa vibró. Ella leyó el mensaje y se puso del color de la pared.
—Es Lorenzo —dijo—. Me escribe a mí. Dice que si vuelvo a abrir la boca, el archivo del hospital arderá con mi nombre dentro. Y dice que la camarera puede volver a su restaurante si entrega la carta hoy.