Chapter 2: La mujer que Orión esperaba

—Si alguien oye esto y no es Olivia, que se lo lleve a ella. Olivia, la muchacha del turno de noche, la que no me soltó la mano. No te dije mi apellido entero porque Lorenzo tenía oídos hasta en las vendas. El perro sí te conoció. Orión no se equivoca de sangre. Eres mi hermana. Nuestra madre te llamó Olivia antes de que te cambiaran el papel. Perdóname por no haberte buscado antes. Me dijeron que habías muerto al nacer y yo les creí porque era más fácil que imaginar a mi tío capaz de robar una cuna.

La grabación se cortó un segundo. Cuando volvió, Isabella lloraba sin teatro.

—Dante, si Olivia te encuentra, no la trates como a una prueba. Trátala como a la niña que mamá mecía en la fotografía. Y protege a mi hija. Se llama Elena. No dejes que Lorenzo le ponga Cruz ni ningún otro apellido de escondite. La prueba de su nacimiento no está solo en la caja. Dejé una copia donde Olivia trabaja ahora, aunque ella todavía no lo sabe. Hace meses, antes de enfermar del miedo, entré en un restaurante y pegué una segunda llave debajo del mostrador, envuelta en cinta, donde la gerente guarda las servilletas. La gerente no tiene la culpa. Se llama Clara. Si Olivia sigue viva, el trabajo la habrá llevado cerca de un lugar simple. Los lugares simples son los únicos que Lorenzo desprecia.

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