Dentro había una sala de monitoreo.
Pantallas encendidas.
Cocina.
Sala.
Jardín.
Pasillo de arriba.
Cuarto de juegos. Alquilerde viviendas
Comedor informal.
Cada rincón de la casa donde él vivía, pagaba todo… y aun así no conocía nada.
—Las cámaras están en vivo, señor —dijo Rubén.
Emiliano se sentó.
—Quiero ver qué pasa cuando creen que ya me fui.
Al principio no pasó nada raro.
Rosa recogió los platos.
Las niñas terminaron su leche.
Un jardinero cruzó el patio.
La cocinera guardó tortillas en un trapo.
Todo parecía tan normal que Emiliano sintió vergüenza.
Tal vez Patricia exageraba.
Tal vez él estaba espiando a una mujer inocente por culpa de sus propios miedos.
Entonces la última empleada de la mañana salió por la puerta principal. Puertasy ventanas
La casa quedó en silencio.
Y Patricia apareció en la sala.