La forma en que Daniela le pedía a Rosa que le hiciera trenzas.
La forma en que Martina se calmaba cuando Rosa le cantaba bajito.
La forma en que sus hijas parecían más tranquilas con la empleada que con su futura madrastra. Familia
Antes eso le parecía ternura.
Después de Patricia, le pareció sospechoso.
Así que inventó el viaje.
Esa mañana, el chofer subió la maleta al coche. Patricia lo despidió con una sonrisa perfecta, elegante, de revista.
Rosa estaba al fondo, sosteniendo una charola con fruta y pan tostado.
Emiliano la miró por última vez desde el vidrio polarizado.
Ella bajó la mirada con respeto.
Parecía una despedida normal.
Un padre viajando.
Una casa rica volviendo a su rutina.
Pero todo estaba calculado.
30 minutos después, Emiliano entró por un pasillo privado que casi nadie usaba. Rubén abrió una puerta blindada en el sótano.