—Eso es mentira.
Valeria sacó su celular.
—Tengo la grabación.
Y la reprodujo.
Escuchamos claramente la voz de Teresa:
“Mientras no hagas escándalo en su trabajo y él no abandone a su familia, los hombres pueden tener sus distracciones. Pero no te confundas. Una cosa es divertirse y otra querer entrar a esta familia.”
Miré a Teresa.
Ahora entendía por qué siempre había defendido a Valeria aquella madrugada.
No estaba sorprendida por la aventura.
Lo único que la sorprendió fue que Valeria quisiera convertirse en la pareja oficial de Mauricio.
Después del alta me llevé a Camila y nos quedamos temporalmente con mi mamá, Isabel.
Mi abogada inició el proceso de divorcio y pidió medidas para evitar que Mauricio vendiera o transfiriera propiedades mientras se aclaraban las finanzas.
La casa quedó protegida legalmente.
Mauricio comenzó enviándome mensajes:
“Diez años no se pueden tirar a la basura por un error.”