Y no había sido al hospital.
Había sido a su madre.
Durante once minutos.
Antes de pedirme ayuda a mí.
PARTE 2
Cuando confronté a Teresa por aquella llamada, intentó convencerme de que Mauricio sólo la había marcado por accidente.
Valeria terminó confesando otra cosa.
—A las nueve discutimos —dijo—. Le pedí que recogiera sus cosas y que no volviera.
—¿Sus cosas?
—Una muda de ropa… su rasuradora… unos libros.
La miré fijamente.
—¿Mi esposo tenía ropa en tu departamento?
Ella empezó a llorar.
Entonces soltó la frase que terminó de destruir cualquier duda.
—Él me dijo que ustedes ya no eran realmente pareja. Que sólo seguían juntos por Camila.
Según Valeria, Mauricio llevaba meses prometiéndole que se divorciaría. Siempre aparecía una excusa: que su mamá estaba delicada, que la niña era pequeña, que el proyecto de la empresa estaba en una etapa crítica.