—Porque pensé que era normal.
Entonces llegó otro mensaje de Verónica.
Venía acompañado de varias capturas de pantalla y una frase que me heló la sangre:
“Lo que Teresa le hizo a Lucía no fue un accidente ni un experimento aislado. Lleva meses documentándolo. Y tu hija no fue la primera.”
PARTE 3
A las seis de la mañana del viernes, mientras mi hija seguía hospitalizada, Teresa publicó un video en Facebook.
Aparecía sentada en una sala impecable, con una blusa blanca, un collar de perlas y los ojos ligeramente enrojecidos.
Hablaba con esa voz dulce que siempre había utilizado para convencer a los demás.
—Mi familia está atravesando un momento doloroso. Desgraciadamente, algunas personas han interpretado equivocadamente una técnica educativa que aplicamos con amor y responsabilidad. No guardo rencor. Los perdono a todos.
Después aseguró que Mariana estaba demasiado alterada para comprender lo ocurrido y que yo nunca había aceptado que una mujer con experiencia nos enseñara a educar a nuestros hijos.