—¿También?
Ella cerró los ojos.
Y ya no pudo detenerse.
Admitió que había buscado la clínica porque quería garantizar un embarazo rápido. Dijo que Rodrigo había aceptado participar a cambio de dinero. Lo eligió porque era Alcázar: si los niños se parecían a la familia, nadie haría preguntas.
Según ella, no había sido una aventura ni una relación amorosa.
Había sido “una solución”.
Santiago se quedó mirándola como si no entendiera el idioma.
—¿Me hiciste creer que eran míos?
—Son tus hijos en todo lo que importa —insistió Daniela—. Tú los querías. Tú los amas.
Los bebés comenzaron a llorar.
Beatriz bajó el micrófono y ordenó a una niñera de confianza que se llevara a los pequeños al interior de la casa.