—¿A hablar de NexoTech? Pensé que era el gran orgullo de tu vida.
Varios invitados eran inversionistas y consejeros de la empresa.
Expliqué que, durante la revisión de nuestros bienes en el divorcio, había detectado transferencias irregulares. Por eso pedí una auditoría independiente sobre movimientos relacionados con capital que legalmente me pertenecía y con operaciones donde yo aún tenía derechos de información.
No acusé.
Leí.
Pagos a una sociedad de “consultoría” sin empleados.
Transferencias que coincidían con la renta de la casa donde vivían Santiago y Daniela.
Boletos de avión.
Joyería.
Gastos de hospital.
Y finalmente, pagos a la clínica de fertilidad facturados indirectamente a NexoTech como “asesoría estratégica”.
Uno de los consejeros interrumpió.
—Santiago, ¿usaste dinero de la compañía para esto?
—Se puede explicar.
—Entonces explícalo.
Santiago comenzó a hablar de préstamos temporales, compensaciones pendientes y gastos personales reembolsables.