—¿Me estás amenazando?
—Te estoy avisando lo que voy a hacer.
Abrí la puerta.
Varias personas apartaron los ojos cuando regresé al jardín. Otras me miraron directamente. Reconocí a una tía que, durante mi matrimonio, me había recomendado vacaciones para dejar de pensar en embarazarme.
Me detuve junto a mi silla.
—Antes de irme quiero aclarar algo. Nunca recibí el diagnóstico que Rodrigo acaba de mencionar. Los estudios de pareja quedaron incompletos. No autoricé que se hablara de mi salud en esta reunión.
Nadie aplaudió. Una prima dejó su tenedor sobre el plato. El hermano de Vanessa se puso de pie y fue a buscarla.
Rodrigo apareció detrás de mí.
—Lo dije mal. Fue una etapa complicada.
Lo miré, esperando.
Se acomodó el cuello de la camisa.
—Mariana no tuvo la culpa de que no tuviéramos hijos.
Aquella frase no reparaba los años anteriores. Alcanzaba, sin embargo, para que quienes habían escuchado el brindis oyeran también la corrección.