Héctor se quedó mirándola.
La discusión todavía no había terminado.
—¿Y Javier? —preguntó él.
Lorena apretó los labios.
—Javier era mi plan B.
—¿Plan B?
—Si tú heredabas, yo me quedaba contigo. Si no heredabas, necesitaba a alguien que pudiera comprar barato cuando la empresa entrara en crisis.
Héctor soltó una carcajada seca.
—Así que nunca me quisiste.
—¿Tú querías a Adriana cuando empezaste a envenenarla?
El silencio que siguió fue más fuerte que cualquier grito.
En ese momento llegó otro mensaje.
Era del número de Adriana.
Una fotografía de su tumba.
Y una frase:
“Si quieres saber quién está jugando contigo, ven solo.”
Héctor no pensó.
Tomó las llaves y salió.
Lorena intentó llamarlo, pero él ya había arrancado.
Verónica ordenó a los agentes mantener distancia.
—Va hacia el panteón.
Adriana esperaba en la caseta con Tomás.