No le dije a mi mejor amigo que me iba cinco años porque me a-cu-só de pla-gio para proteger a otra mujer

Eso lo supe meses más tarde.

No porque él me lo contara.

Porque Lucía sí estaba allí.

Había decidido quedarse hasta ver desaparecer el avión de la pantalla.

Cuando salió de la terminal, lo encontró corriendo por el vestíbulo.

Sin abrigo.

Con el cabello revuelto.

—¡Lucía!

Ella fingió no escucharlo.

Adrián le bloqueó el paso.

—¿Dónde está Elena?

—En el avión.

Su rostro cambió.

—¿Qué?

—El avión.

Lucía señaló hacia las pistas.

—Ese invento grande con alas.

—Sé lo que es un avión.

—Me alegra.

—¿Ya se fue?

—Sí.

—¿A qué hora?

Lucía lo miró.

—¿Para qué?

—Necesito saberlo.

—¿Por qué?

—Porque…

Adrián se quedó sin respuesta.

Lucía sonrió.

—Exacto.

Intentó marcharse.

Él la sujetó del brazo.

—¿Por qué no me dijo nada?

Lucía bajó la mirada hacia su mano.

Adrián la soltó.

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