—Lo siento.
—No.
—No lo sientes todavía.
Lucía se puso el bolso al hombro.
—Todavía estás enfadado porque Elena te dejó fuera de una decisión.
—Cuando entiendas que tú la dejaste fuera de tu confianza primero, quizá empieces a sentir otra cosa.
—Solo necesito hablar con ella.
—Ella no necesita hablar contigo.
—Eso no puedes decidirlo tú.
—Correcto.
Lucía sonrió.
—Lo decidió Elena.
Adrián apretó la mandíbula.
—Veinte años.
—Exactamente.
—¿Y ni siquiera una despedida?
Lucía lo miró largamente.
—Adrián, si después de veinte años tú pudiste mirarla frente a toda una sala y decir que era una ladrona…
Su voz se volvió fría.
—¿Por qué crees que veinte años te dan derecho a una despedida?
Él no respondió.
Lucía se marchó.
Adrián se quedó solo en el aeropuerto.
Por primera vez desde que éramos niños…