Me acerqué a la cama y le tomé la mano.
—Debiste decírmelo.
—Lo sé.
—No tenías que protegerme de la verdad.
Ella me miró con una tristeza que no olvidaré jamás.
—No intentaba protegerte solamente a ti, Dante. Intentaba proteger lo poco que todavía teníamos.
No supe qué responder.
Durante tres años había interpretado sus silencios como frialdad, sus ausencias como desinterés y su tristeza como una señal de que nuestro matrimonio había fracasado.
Ahora empezaba a comprender que quizá había estado luchando sola contra algo mucho más peligroso.
Y yo ni siquiera había sabido verlo.
La autorización que Alina nunca firmó
Salí de la habitación y llamé a Richard Hayes.
—Necesito que vengas al hospital. Trae a alguien especializado en delitos financieros y conserva una copia de cada documento relacionado con Northbridge Manufacturing.
¿Qué ha ocurrido?
—Mi hermano podría haber utilizado una autorización médica falsa y manipulado los registros de una operación financiera.
Al otro lado de la línea reinó el silencio.
—Dante, ¿estás seguro de que quieres acusar a Lorenzo?
Miré a través del cristal de la habitación. Alina estaba sola, contemplando el jardín del hospital.
—No voy a acusar a nadie sin pruebas. Pero tampoco voy a permitir que desaparezcan.
Richard llegó cuarenta minutos después acompañado por una abogada especializada en investigaciones corporativas.
Nos reunimos en una pequeña sala de consultas.
La primera tarea fue solicitar que el hospital preservara todos los registros pertinentes y restringiera el acceso a la documentación de Alina conforme a los procedimientos legales. También pedimos que cualquier nueva autorización relacionada con su tratamiento se verificara directamente con ella.
Después revisamos la solicitud presentada en nombre de Lorenzo.
Había algo extraño.
La firma parecía auténtica a primera vista, pero la fecha de autorización correspondía a un día en el que Alina había estado ingresada en otra ciudad.
—Esto no demuestra por sí solo que sea falsa —advirtió la abogada—. Pero es una contradicción importante. Necesitamos el documento original, los registros de acceso y la confirmación de quién lo presentó.
Richard levantó otra hoja.
—Hay algo más.
Se trataba de una transferencia vinculada a una sociedad que había participado en la reestructuración de Northbridge Manufacturing.
El dinero había pasado por varias cuentas antes de llegar a una empresa registrada a nombre de un intermediario.
La dirección de esa sociedad coincidía con la de una consultora utilizada por Lorenzo.
Sentí un escalofrío.
—¿Cuánto dinero?
Richard hizo unos cálculos.