Sus manos temblaban.
Aquel hombre sabía algo.
Algo que convertía una casa ruinosa en una propiedad por la que estaba dispuesto a pagar cien mil euros.
Esa misma tarde buscó la inscripción de la llave.
E. M. — 1978.
Después examinó cuidadosamente el cuadro.
En una esquina había una pequeña marca.
Un círculo.
Y dentro, tres líneas.
Recordó haber visto el mismo símbolo en alguna parte.
Volvió a abrir la caja de madera.
En el fondo encontró una pequeña pieza de metal.
La levantó.
Era una medalla antigua.
Tenía el mismo símbolo.
Y detrás
aparecían dos palabras:
BODEGA NORTE.
Ana miró hacia la ventana.
Detrás de la casa había un edificio pequeño, casi cubierto por la maleza.
Había pensado que era un antiguo cobertizo.
Pero ahora comenzó a preguntarse si estaba equivocada.
Al día siguiente, acompañada por Nikola y una funcionaria municipal que revisaba la seguridad de la propiedad, Ana caminó hasta la construcción.