PARTE 2: EL SECRETO DEL MURO

Después alguien golpeó suavemente el cristal.

Tres veces.

Ana sintió que el corazón se le detenía.

—¿Quién está ahí?

No hubo respuesta.

Entonces una voz masculina habló desde el exterior.

—Señora, sabemos que compró esta propiedad.

Ana apretó el teléfono.

—¿Qué quiere?

—Solo conversar.

—Vuelva mañana.

Hubo un silencio.

Después el hombre dijo:

—Lo que encontró no le pertenece.

Ana sintió un escalofrío.

—No sé de qué habla.

El desconocido soltó una risa seca.

—Entonces

no tendrá inconveniente en entregarnos la llave.

Ana retrocedió.

La llave de plata.

—Voy a llamar a la policía.

El hombre guardó silencio.

Después respondió:

—Haga lo que considere necesario.

Los pasos se alejaron.

Ana esperó varios minutos antes de moverse.

Entonces llamó a emergencias para informar de la intrusión y las amenazas.

A la mañana siguiente llegaron dos agentes.

Examinaron la puerta.

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