PARTE 2: EL SECRETO DEL MURO

—¿Hola?

Nadie respondió.

Entró con cuidado.

La cocina estaba vacía.

El dormitorio también.

Pero cuando llegó a la sala, sintió que las piernas le fallaban.

El cuadro antiguo estaba en el suelo.

Alguien había examinado el hueco del muro.

Ana se llevó una mano al vientre.

—Dios mío…

Corrió hacia la tabla donde había escondido el paquete.

Seguía allí.

Lo sacó.

Las joyas

estaban intactas.

La carta también.

Pero cuando volvió a mirar el cuadro, descubrió algo nuevo.

En la parte posterior alguien había escrito una frase con lápiz.

«Sé lo que encontraste».

Aquella noche Ana no durmió.

Se sentó junto a la puerta con el teléfono en la mano.

Había poca señal.

El viento golpeaba las ventanas.

Cada ruido la hacía sobresaltarse.

A medianoche escuchó pasos.

Se quedó inmóvil.

Los pasos se detuvieron junto a la ventana.

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