Chapter 2: La mujer que Orión esperaba

—Queens —dijo Dante al conductor—. La dirección que ella escribió. Sin sirenas y sin orgullo.

Yo miraba la ciudad por la ventanilla y trataba de poner en orden una vida que nunca me habían contado entera. Si Rosa decía la verdad, yo había nacido Moretti y me habían criado con otro nombre para que no estorbara. Si la carta decía la verdad, Isabella me había elegido la mano en una noche de tormenta sin saber, al principio, que esa mano era de su sangre. Y en alguna casa de Queens una niña de tres años desayunaba con un apellido prestado.

Orión viajó en el suelo del vehículo, la cabeza sobre mi pie. Cada vez que el coche frenaba, gemía. Dante lo observaba por el retrovisor.

—Nunca se subió conmigo —dijo—. Ni siquiera cuando Isabella vivía, si ella no iba delante. Contigo no discute.

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