—He ensayado muchas veces qué diría si te veía.
—¿Y?
—Ahora no me parece correcto decir ninguna de esas cosas.
Eso sí despertó mi curiosidad.
—¿Por qué?
—Porque casi todas empezaban conmigo.
Fruncí el ceño.
—¿Qué quieres decir?
—«Yo te extraño».
—«Yo me arrepiento».
—«Yo necesito explicarte».
Sonrió sin alegría.
—
Tardé bastante en darme cuenta de que incluso mis disculpas seguían siendo sobre lo que yo necesitaba.
No dije nada.
Adrián continuó:
—Así que solo voy a decir esto.
Me miró.
—Lo que hice estuvo mal.
—No porque Camila resultara ser culpable.
—No porque tú tuvieras pruebas.
—No porque el departamento me sancionara.
Su voz bajó.
—Aunque Camila hubiera sido completamente inocente, yo no tenía derecho a inventar que te había visto copiar.
Mis dedos se cerraron alrededor de la taza.
—Eso sí lo entiendes ahora.
—Sí.
—Bien.
Adrián asintió.